Sesgo de Deseabilidad Social

Sesgos de Velocidad

El sesgo cognitivo de Deseabilidad Social se da cuando se responde para ajustarse a las expectativas sociales y a la imagen que tenemos de nosotros mismos, en lugar de dar respuestas mas honestas o precisas.

Sesgo cognitivo de la deseabilidad social

Yo te choco los cinco, hago lo que quieras, pero dame la galleta por favorrrr…

Este sesgo se puede dar en entornos de investigación, cuando el sujeto investigado hace lo que cree que quiere el experimentador, o lo que trata de demostrar el experimento, provocando un sesgo en los resultados. Esto es fácil de evitar, si el sujeto de experimentación no sabe que busca el experimento.

En 1953, Allen L. Edwards introdujo la noción de conveniencia social a la psicología, demostrando el papel de la deseabilidad social en la medición de los rasgos de personalidad.

Posteriormente Crowne y Marlowe (1960) desarrollaron una la escala de Deseabilidad Social, que ha sido utilizada en más de una veintena de estudios en España. De hecho, existen dos adaptaciones españolas de esta escala, una realizada por Ávila Espada y Tome Rodríguez (1987) y otra por Ferrando y Chico (2000).

Ejemplos

Es fácil encontrar ejemplos de este sesgo visitando redes sociales como Instagram. En estas redes, el deseo de hacer lo «socialmente aceptable» para encajar y agradar a los demás es bastante común.

También se pueden encontrar ejemplos de este sesgo cuando vemos a una persona hablar sobre sí misma a otras a las que pretende agradar, como en una entrevista de trabajo, una audición o cualquier caso en el que queremos validarnos ante otros.

Imagen de Ivan Babydov en Pexels.

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